Con el inicio del segundo trimestre se abre una etapa clave en el curso escolar. Dejamos atrás los comienzos, las dudas iniciales y los ajustes propios del arranque, para entrar en un tiempo de consolidación, de afianzar lo aprendido y seguir creciendo, tanto a nivel académico como personal.
El primer trimestre ha sido positivo para los niños y jóvenes del colegio. Ha sido un tiempo de adaptación: han conocido mejor a sus compañeros, han creado vínculos, se han familiarizado con los nuevos profesores y han ido encontrando su lugar dentro del grupo. Ese camino recorrido no es menor; es la base sobre la que ahora podemos seguir construyendo.
Con esa seguridad que da sentirse parte de una comunidad, el segundo trimestre nos invita a profundizar. A aprender con más confianza, a atreverse a preguntar, a equivocarse sin miedo y a asumir nuevos retos. Es el momento de consolidar hábitos de estudio, de reforzar valores como el esfuerzo, la constancia y la responsabilidad, y de seguir creciendo en autonomía.
También es una etapa importante para el crecimiento personal. Aprender a convivir mejor, a respetar las diferencias, a trabajar en equipo y a cuidar de los demás forma parte esencial de este proceso. Cada experiencia vivida en el aula, en el patio o en las actividades del colegio suma y deja huella.
Miramos este trimestre con esperanza y ilusión. Sabemos que no todo será fácil, pero también sabemos que nuestros alumnos tienen las capacidades y el acompañamiento necesarios para avanzar. Seguimos caminando juntos, con la certeza de que cada paso cuenta y de que el aprendizaje, cuando se vive con sentido, transforma.
El segundo trimestre no es empezar de cero: es continuar, crecer y dar lo mejor de uno mismo.
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