jueves, 14 de diciembre de 2017
Primera Comunión
- Por: Encarnación Recio, mamá de Jose Albalá
26/05/2017 - 258 Visitas


Celebrando el encuentro con Jesús.

Hace dos años aproximadamente empezó una bonita aventura en nuestra familia, y era la de el comienzo de la preparación de mi hijo pequeño  para recibir a Jesús por primera vez. Al principio, seamos sinceros,  veíamos la asistencia a la catequesis todas las semanas un poco pesada y  muy alejada en el tiempo, pero  yo como madre junto con mi marido, debíamos brindarle a nuestros hijos la oportunidad de conocer mejor a Jesús con lo cual iban los dos hermanos juntos al Centro Catequístico para recibir la formación  adecuada de parte de unas muy buenas catequistas y, como no, del sacerdote.

Durante estas semanas además del conocimiento más profundo de Jesús, los niños han podido participar en las diferentes representaciones teatrales organizadas en la parroquia y siempre referidas a la vida de nuestro padre, pasando unos ratos muy buenos  de risas , de nervios por aprender el papel, preparación de las ropas adecuadas,… etc.

Durante el primer año de catequesis los niños tuvieron que aprender varias oraciones como el Credo, la salve, los Sacramentos y el padre nuestro entre otras cosas, aunque este último sí que lo conocían todos (menos mal, porque lo demás a costado trabajillo).  Así semana tras semana hasta que se acerca la fecha del gran día, un día muy feliz para los niños, de los que hay que aprender de  su inocencia y contagiándonos los mayores de ella para acercarnos con más fuerza a Dios.

La semana anterior a la fecha de la comunión, ha sido una semana muy movida preparando ropas, regalitos para dar a los invitados, juegos, comida, ensayos en la parroquia, etc.

Y llego el gran día y tengo que decir que ha sido una eucaristía- celebración  muy acogedora e íntima de manera que los niños que recibían la comunión han estado muy atentos y comprendiendo el significado de este sacramento, olvidándose por un momento de las celebraciones posteriores, de los regalos, de invitaciones de otros amigos a sus fiestas de comunión, etc. Ha sido un rato entrañable y recogido porque es una suerte que solo  nueve niños hicieran la comunión ese día, pudiendo disfrutar de cada momento ya que los propios niños han sido todos partícipes de la celebración con la lectura de las peticiones, lectura y realización de las ofrendas quedando todos implicados en ellas. Para mí el momento en el que cada niño individualmente se acerca al reclinatorio para tomar el cuerpo de Cristo ha sido el más emotivo, ¡se veían tan inocentes y tan puros ….!, en fin un día muy bonito para recordar todos.

 

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